La alternativa de las renovables: maneras de financiar tu instalación fotovoltaica

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Financiar tu instalación fotovoltaica es sencillo, aunque no lo creas. Cada vez más personas se animan a colocar esta fuente de energía en sus hogares. Las ventajas que ofrece son muy atractivas. Podrás rebajar la factura de la luz, serás independiente y estarás ayudando al medio ambiente. Pero ¿cómo puedes financiarlo?

Placas solares: una instalación de autoconsumo que se paga por sí sola

Este tipo de instalaciones se paga solo. En función del consumo que realices, puedes comercializar el excedente a la red eléctrica general. Además, su vida útil es de 25 años, tiempo suficiente como para conseguir amortizar con creces la inversión inicial.

Una de las formas básicas de financiar el proyecto es recurrir a préstamos. Estos productos son suficientemente flexibles como para que puedas encontrar el que mejor es ajuste a tus necesidades. Dispondrás de una cantidad de dinero adecuada, la cual podrás devolver en diferentes plazos. Nada te impide utilizar el excedente generado con el fin de pagar el préstamo.

Junto a esta opción, puedes recurrir a los créditos rápidos. Con ellos tendrás a tu disposición la cantidad de dinero que estimes oportuna en poco tiempo. No encontrarás trabas para iniciar tu proyecto, lo que contribuye a empezar a obtener réditos del mismo lo antes posible. Es el ideal si ya tienes planeado cómo se realizará la instalación y solo necesitas ponerla en marcha.

Los créditos convencionales también te pueden resultar de gran ayuda. Cuentas con una línea de financiación constante y personalizada. Además, poseen la ventaja de devolver solo los intereses en función de la cantidad de dinero que hayas solicitado con el tiempo. Es un producto flexible, muy diverso y con el que dispondrás del capital que necesites en cada momento.

Más allá de esta forma de financiación, aún tienes otras opciones. Una habitual es el alquiler de la instalación. Te permite ahorrar en los costes del montaje, pero habrá que pagar una mensualidad por su uso. Ten en cuenta que los contratos son largos, de hasta 25 años, por lo que tendrás que pensar a fondo si compensa o no formalizarlo.

También puedes optar por una hipoteca. Su principal atractivo son los intereses que se ofrecen, los cuales resultan bajos en determinadas ocasiones. Sin embargo, problema al que te expones es la pérdida de la instalación en caso de impago. Tendrás que pensar a fondo si es la mejor opción y si estás en condiciones de costear el pago de las cuotas a lo largo del tiempo.

En definitiva, tienes estas opciones a la hora de financiar tu instalación fotovoltaica. Cada una te ofrece unas ventajas únicas, que tendrás que revisar para conseguir los mejores resultados. Así que, antes de decidirte por una u otra, reflexiona sobre tus necesidades.

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